La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
La gran bifurcación
FUHEM Ecosocial/Catarata,
Madrid,
208 págs.
A. R. A.
Una nueva entrega de estos dos interesantes economistas marxistas. Todas sus obras tienen la ventaja de la claridad y un buen tratamiento de la información empírica. El libro, además de una magnifica introducción y análisis histórico del neoliberalismo, plantea una cuestión de sumo interés: la de las clases sociales y los modelos de salida del capitalismo. Duménil y Lévy se replantean la visión dinámica del marxismo clásico y plantean que entre capital y trabajo se situa un tercer estrato: los cuadros, los altos directivos que tienen un cierto grado de autonomía social. Para ellos el neoliberalismo ha sido el resultado de una alianza de los cuadros y los capitalistas en detrimento de la clase obrera. Y la salida de la crisis exige retomar una alianza dirigida por la clase obrera. Es cuando menos un buen tema de reflexión. El lector encontrará además mucha y buena información sobre el funcionamiento del capitalismo actual.
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3 /
2015