La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Els senyors del boom
Edicions Saldonar,
Barcelona,
128 págs.
Antonio Madrid Pérez
En este libro, la autora analiza al detalle el pelotazo inmobiliario. La crisis de 2008 ha hecho que viéramos una parte de sus vergüenzas y los desastres que ha provocado. En un ejercicio de periodismo de investigación al que no estamos habituados, Gemma Garcia Fàbrega identifica los actores de este esperpento: empresas y empresarios, bancos y cajas de ahorro, políticos, inversores varios, también los fondos buitres… Describe las estrategias utilizadas: las puertas giratorias, la corrupción, las recalificaciones urbanísticas, la cultura económica depredadora, las alianzas de intereses…
Quien piense que la especulación inmobiliaria y urbanística es cosa del pasado… puede leer este libro para darse cuenta del error. Continúa la depredación de lo público. Se mantienen las raíces de la especulación, los efectos sobre la población excluida del acceso a la vivienda o con graves problemas para acceder a ella y prosigue el saqueo. Dada esta situación, este libro nos ayuda a saber quién es quién en esta trágica realidad.
28 /
11 /
2014