La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Malabaristas de la vida. Mujeres, tiempo y trabajo
Icària,
Barcelona,
Xavier Pedrol
El grupo «Dones i Treballs» nos invita con este libro a compartir sus reflexiones sobre la organización de los tiempos de trabajo y de vida en nuestras sociedades. En su introducción se explica el origen y desarrollo del debate realizado por las mujeres de este grupo feminista barcelonés. Del interés y fecundidad de los resultados obtenidos gracias a sus encuentros dan buena cuenta los tres artículos que contiene. El artículo de Cristina Carrasco, en particular, muestra con claridad la incompatibilidad entre las exigencias asociadas al cuidado de la vida y las propias del capitalismo. El siguiente artículo de Neus Moreno analiza el tema de la «doble presencia» de las mujeres en el mercado de trabajo y en la organización familiar y pone de relieve las repercusiones que esta situación acarrea sobre la salud de las mujeres. El volumen se cierra con un artículo titulado con unas bellas y elocuentes palabras: «Arraigadas en la tierra». Anna Bosch, María Inés Amoroso y Hortensia Fernández Medrano ofrecen en él una reflexión de carácter más filosófico acerca de los vínculos entre las tareas históricamente asociadas a las mujeres, la naturaleza y la vida. En suma, una invitación que hay que aceptar y hacer extensible a todas las personas que se sienten comprometidas con la tarea de contribuir a mejorar la vida en común.
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2004