La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Four Horsemen
Reino Unido,
Esta es la ópera prima del director Ross Ashcroft, que revela las fallas fundamentales en el sistema económico que llevado a nuestra civilización al borde del desastre. 23 líderes de opinión (Noam Chomsky, Joseph Stiglitz, entre otros) —frustrados por el fracaso de sus respectivas disciplinas— rompen el silencio para explicar cómo el mundo funciona realmente. El documental no se anda con rodeos en la descripción de las consecuencias de la inactividad continuada, pero su mensaje es de esperanza. Si más personas pueden desarrollar un mejor entendimiento acerca de cómo el mundo realmente funciona, entonces los sistemas y las estructuras que condenan a billones a la pobreza o a la inseguridad crónica pueden ser vencidas. Soluciones a las múltiples crisis que la humanidad enfrenta nunca han sido tan urgentes; pero de igual manera, las condiciones para el cambio nunca han sido más favorables.
30 /
6 /
2014