La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
El Lobo Feroz
Elementos de pedagogía
El conformismo político-social brota tanto de la publicidad como de la escuela.
La doma educativa consiste en segar el inconformismo en lo fundamental y fomentarlo en lo accesorio.
La escuela suele desentenderse de lo que el niño trae aprendido de casa, como el sexismo y la homofobia.
Los educadores principales son los coetáneos del alumno, ya lo dijo Pasolini.
El mimetismo de los escolares induce al consumismo y al gregarismo, pero no a la solidaridad.
La escuela contemporánea ha sustituido el miedo a la vara por el miedo a la soledad.
El horror al diferente es alimentado por la normalización escolar.
El acoso escolar, aprendizaje del maltrato, evidencia la pedagogía espontánea de esta sociedad
Inculcarles a los niños que son libres cuando la libertad es precaria, condicionada y limitada fomenta el conformismo.
La enseñanza privada consigue dar conciencia de clase y buena conciencia a los niños ricos, y réditos materiales e ideológicos a los propietarios de los centros, todo con ayuda del erario público en el mejor de los mundos.
[El Lobo manifiesta su solidaridad con los maestros que tratan de erradicar las miserias sociales]
25 /
4 /
2014