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Informe 2003

EDAI,

Madrid,

512 págs.

Antonio Madrid

Este informe habla de la brutalidad de los aparatos estatales. Lo hace documentando abusos contra los derechos humanos cometidos en 151 países y territorios durante el año 2002. Se aportan datos acerca de cómo muchos estados han ignorado, socavado y violado abiertamente los derechos humanos, escudándose en la presunta lucha contra el terrorismo. Estas violaciones, que han empeorado la situación de los derechos humanos durante el 2002, se han sumado a las vulneraciones que desgraciadamente ya son habituales.

Entre los informes que se pueden consultar está el realizado sobre la situación de los derechos humanos en España. En él se recogen los atentados de ETA; las torturas, malos tratos y abusos sexuales por motivos racistas; las denuncias de torturas y malos tratos a personas a las que se aplicó el régimen de incomunicación; los abusos cometidos sobre menores extranjeros no acompañados y los malos tratos en prisiones.

Como comentó una compañera, el subtítulo del informe debería ser: el pasado dice cosas que deberían interesar al futuro. Mientras tanto, el Informe nos documenta la inadmisible realidad.

3 /

2004

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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