La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Haití, la revuelta confusa
Web Haití
Para orientarse sobre quién es quién en la actual situación de Haití puede consultarse el dossier monográfico abierto en la página de Rebelión. Contiene artículos con datos básicos sobre las organizaciones políticas y sociales, análisis y opiniones sobre las raíces de la actual crisis, la trayectoria de Aristide… También se encuentra información de interés en la página de la agencia de prensa alternativa haitiana AlterPresse.
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2004