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La historia no contada de los Estados Unidos

EE.UU.,

El pasado mes de octubre, la segunda cadena de TVE tuvo el acierto de emitir los diez capítulos de La historia no contada de los Estados Unidos, dirigida y producida por el cineasta Oliver Stone con el propósito de efectuar un repaso profundamente crítico de la historia estadounidense —sobre todo en lo tocante a su política exterior— desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Aunque sin duda se trata de una serie documental que no será del gusto de todos por las opiniones que vierte sobre algunos personajes históricos, creemos conveniente recomendar su visionado por el interés que reviste lo que constituye un auténtico ejercicio de desmitificación de la retórica oficial sobre la «excepcionalidad» estadounidense y de su presunto objetivo de extender la «democracia» y la «libertad» al resto del mundo, siguiendo en numerosos aspectos la línea argumental que Josep Fontana ofrece en su obra Por el bien del imperio.

Desafortunadamente, el acceso a los diez capítulos de La historia no contada de los Estados Unidos aún está bastante restringido, pero sí que es posible hacerlo en el caso del último de ellos, dedicado a la funesta etapa de George W. Bush y su «guerra contra el terror», así como a los aspectos más oscuros del mandato de Barack Obama.

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10 /

2013

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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