La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Revista "Es hora"
J-R. C
Aparece semanalmente los viernes, en los kioscos, esta revista impresa cuyos puntos de vista político-sociales son ampliamente compartibles. Constituye una aportación importante a la prensa alternativa de este país, tan escaso de ella. Cuesta tres euros y cada entrega tiene unas cuarenta y ocho páginas prácticamente sin publicidad. Colaboran en ella gentes como Ecologistas en Acción, Greenpeace España, Amnistía Internacional, Acnur, Unicef, etc.
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9 /
2013