Skip to content

La quinta Alemania

Icaria,

Barcelona,

254 págs.

J.R. C.

Este excelente libro nos proporciona importantes claves para la comprensión del papel de Alemania en la política neoliberal y en la Unión Europea. Excelentemente escrito, conciso, muy directo, con referencias a las fuentes de información. Difícilmente encontraremos algún libro mejor para entender hacia qué abismo nos arrastra Alemania.

Gran parte del peso del libro recae sobre Rafael Poch: la introducción general, la primera de sus cuatro partes, y la introducción a la segunda parte. La primera, titulada «Alemania en la gran desigualdad», historiza la Alemania del presente desde el final de la segunda guerra mundial: la división del país, la reunificación por la política de Gorbachov, el fracaso último del movimiento democrático civil alemán, la politica que conduce a la Gran Desigualdad, y a partir de ahí el papel alemán en la desintegración europea.

La segunda parte, debida a Ángel Ferrero, sigue paso a paso la remilitarización del país, la presencia militar en el exterior para asegurarse recursos, el tránsito del pacifismo ciudadano al «ciudadano uniformado», y la exportación de armas. Esta parte da claves para entender no sólo la política exterior alemana, sino también otras, como la francesa. En la tercera parte del libro comentado Ángel Ferrero analiza las metamorfosis de los partidos alemanes originariamente de izquierda, Die Linke, el SPD y Los Verdes.

En la cuarta parte Carmela Negrete describe las experiencias de la precariedad laboral en Alemania: los pasos para la capitidiminución de su mano de obra sacrificada a las exigencias de la política neoliberal.

Un breve epílogo justifica el subtítulo del libro: un modelo hacia el fracaso.

27 /

9 /

2013

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

+