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Un mundo que ganar. Historia de la izquierda en Europa, 1850-2000

Crítica,

Barcelona,

Antonio Madrid

Se trata de un libro extenso, documentado e interesante. Estudia el socialismo en sus diversas formas entre el decenio de 1860 y el presente. Lo hace desde una mirada amplia centrada en las luchas históricas, y también futuras, por la democracia. Se hace un seguimiento de los procesos históricos y de las respuestas que la izquierdas parlamentarias y extraparlamentarias han ofrecido a lo largo del periodo señalado. Apunta y explica Eley las limitaciones de las miradas de las izquierdas, en especial las referentes a las cuestiones de género y de raza. El libro transcurre en una misma dirección: ver lo pasado y plantear elementos de reflexión para el futuro inmediato. Lejos de ser un epitafio, este libro pone a disposición del lector datos, explicaciones y argumentaciones que ayudan a reconocer históricamente palabras como «democracia», «socialismo», «libertad» y «solidaridad», y pueden contribuir a plantear nuevas políticas de izquierda.

2 /

2004

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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