La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Sobre el Foro Social Mundial 2004
Pueden encontrarse en la red varios dossiers de análisis y documentos sobre el reciente FSM celebrado en Bombay. En la página de Rebelión sugerida, además del dossier, hay enlaces directos a los de Alai, Sodepaz, IPS y a la página oficial del FSM. También hay material de interés en la página especial de Attac.
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2004