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Producir para vivir

FCE,

México,

406 págs.

Antonio Madrid

El título del libro es toda una declaración de intenciones. Como es habitual en este autor, aborda el tema elegido desde la seriedad y desde el compromiso. Los artículos que componen este libro se centran en el análisis de las cooperativas y de las organizaciones económicas populares. Lejos de ser idealizadas, estos modelos organizativos y productivos se estudian en su complejidad. Se evidencian sus aportaciones a una economía más igualitaria, pero también se muestran sus limitaciones y frustraciones. Las iniciativas estudiadas se mueven entre lo contrahegemónico y la pura supervivencia de la gente en condiciones de economía capitalista.

En ocasiones el libro es repetitivo y autorreferente. Por ejemplo, se concede demasiado espacio a una discusión circular en torno al movimiento de los trabajadores rurales sin tierra. Esto hace que en ocasiones la obra pierda interés. Pese a esta limitación, el tema tratado en es importante y convendría darle relevancia en la reflexión política, social y económica española en estos tiempos de crisis sostenida.

28 /

6 /

2012

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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