La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Marcelino Camacho
Estamos de luto por la muerte de Marcelino Camacho, y lo estaremos durante mucho tiempo. Marcelino ha sido la visibilidad de la clase trabajadora española que volvió a ponerse en pie tras la derrota de la guerra civil. Su fuerza era la de los trabajadores que supieron luchar por su dignidad, por la justicia y por la libertad. Los representó y los significó con el valor, la entereza y la inteligencia. Este hombre que supo estar a la altura de su tiempo fue un luchador magnífico, uno entre muchos, y un ejemplo para todos. Siempre le echaremos muchísimo de menos.
11 /
2010