La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Fukushima, una historia nuclear
Italia,
El periodista Pio d’Emilia nos guía en un viaje por la historia y las consecuencias del desastre nuclear de la central de Fukushima, provocado por el terremoto y posterior tsunami que azotó a la costa noreste de Japón el 11 de marzo de 2011. No fue hasta 2013 cuando las autoridades japonesas permitieron la entrada a la zona cero del primer grupo de periodistas extranjeros, D’Emilia entre ellos. En ese tiempo, el periodista ha trazado un mapa con impactantes imágenes y testimonios desde Tokio hasta Fukushima y ha hablado, entre otros, con el ex primer ministro Naoto Kan, que explica cómo la capital del país, y probablemente todo Japón, se salvaron casi por casualidad de una catástrofe aún mayor.
30 /
6 /
2019