La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Cambiar de economía / Qué hacemos frente a la crisis ecológica
FUHEM Ecosocial-La Catarata / Akal,
Madrid,
Para pensar alternativas
Albert Recio Andreu
Dos buenos libros de divulgación para comprender y hacer frente a la situación actual. El primero recoge una serie de intervenciones de los aterrados economistas franceses como aportación al debate de la campaña electoral de las presidenciales francesas. No parece que Hollande les haya hecho mucho caso, pero las ideas quedan ahí. El segundo es un trabajo de conocidos activistas ecolologistas donde se analiza la crisis ecológica y se proponen medidas para combatirla a diferentes niveles. Ambos libros comparten la claridad explicativa, el conocimiento profundo de los problemas y la búsqueda de propuestas. Buena lectura para pensar y discutir en serio qué hacer ante las dos crisis entrelazadas que padecemos.
30 /
11 /
2012