La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Bajo Aguán: Grito por la tierra
El Bajo Aguán (Honduras) vive sumido en un conflicto provocado por la falta de acceso del campesinado a la tierra y la expansión de las plantaciones de palma africana en manos de los terratenientes. Tras el golpe de Estado de 2009 el conflicto se ha agudizado, y la represión sobre el movimiento campesino se ha extendido en un estado de total impunidad.
30 /
10 /
2012