La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Hay alternativas
Sequitur,
Madrid,
224 págs.
Antonio Giménez Merino
Libro de divulgación sobre el estado real de la economía y sobre las alternativas a la crisis global, en el que se trata de mostrar cómo es posible una salida a la misma en términos de mayor empleo y bienestar social. El libro cuenta con una edición impresa en Sequitur con la colaboración de ATTAC España, así como una edición gratuita en PDF para facilitar su divulgación entre los lectores. (Hay alternativas)
10 /
2011