La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Informaciones
Manifiesto “¡Digamos basta a la criminalización de los movimientos sociales!”
El lunes 18 de octubre, en el Colegio de Periodistas de Barcelona, tuvo lugar la presentación del manifiesto impulsado por más de un centenar de profesores universitarios. Para información y eventuales adhesiones funciona el siguiente blog: http://manifestx.wordpress.com/
En el mismo sentido, recomendamos el artículo de Josep Maria Antentas y Esther Vivas, “¿Antisistema? Por supuesto”, publicado en el diario Público el 15 de octubre de 2010 y también en el blog http://esthervivas.wordpress.com/
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