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El Lobo Feroz

Cosas de la lengua

Vino a verme mi tío, ya anciano: rojo perdido; a pesar de que aquel día era el asniversario de la toma del Palacio de Invierno mi tío no dijo una sola palabra sobre el destino de aquella Revolución. Tampoco yo estaba de humor para hablar de una nueva orientación política, de la necesidad de conservar el planeta y sus vivientes y desmigajar desigualdades

Lo que quería mi tío era hablar de palabras:

—Mira lo que trae el papelín oficioso del régimen: un tipo habla de desertificación. Titula así su bienintencionado artículo, en vez de usar desertización. ‘Desertización’ es castellano; ‘desertificación’ es pura influencia del inglés. ¡Como todo el mundo está fascinado por los norteamericanos! Lo que vale es lo extranjero.

Fíjate: en todas partes se usa la palabra tsunami. Supongo que el uso empezó en alguna agencia de noticias. Pero en castellano tenemos para eso una palabra estupenda: maremoto. ¡Y un buen maremoto les daba yo a los corruptores del lenguje!

Le dije que se cabreaba por nada, que en general la gente habla y se entiende.

— Se entiende ¡pero no se entiende! —contestó—. Fíjate: la gente usa casi siempre la expresión montar un pollo. Como si los pollos fueran montables o desmontables. ¡Y se quedan tan anchos! El disparate viene de la semejanza fonética con la expresión popular montar un bollo. ¡Claro que los bollos se pueden montar! De hecho, son bollos porque la masa ha montado. Y si dices que vas a montar un buen bollo  significas que var a armar una que crecerá como crece la masa. Eso se entiende, tiene sentido; montar un pollo,  no. Es puro analfabetismo.

       ¿Te has dado cuenta, de paso, de que los del opus en vez de decir «hacer un pan como unas tortas» dicen «hacer un pan como unas hostias». Eso es lo contrario de analfabetismo: así aparecen como gente abierta y mundana.

       Además, en el congreso de los disputados han empezado a hablar de la España vaciada. ¿No te suena raro? Vacía, desierta o desértica tendría sentido. ¿Qué se quiere decir con vaciada? ¿Que la gente se ha ido? Vacía es resultado de la acción de vaciar. El participio rechina aquí. ¿No se les ocurre usar España despoblada? Otra cosa serían participios como los de la España desconsolada, la España oprimida, la España explotada. Aquí la cosa también tendría sentido. Además, la España despoblada es una España que ha sido explotada.

       Le dejé hablar un rato sin hacerle demasiado caso: al buen anciano le desesperaba que una locutora de radio se empeñara en referirse a sus oyentes como escuchantes, en vez de radioyentes o radioescuchas. Escuchantes —decía— era puro darse tono, dar a entender que todas las majaderías que suelta son escuchadas, o cosa así. Al final decidí cortarle el rollo, a pesar de que en la preocupación de fondo, el desprecio cultural por el idioma, la plaga de asnicismos o anglicismos, llevaba razón.

—¿Has oído que según Aznar los comunistas van a entrar en el gobierno?

—Que santa Lucía le conserve la vista.

—Pues el Casado también lo dice.

—El Casado casa quiere. Si lo dice es para asustar al sector analfabeto de sus votantes.

Nos despedimos preguntándonos cuántos nuevos y viejos políticos se harán chalets esta legislatura. Será la prueba del algodón.

30 /

11 /

2019

La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.

Manuel Sacristán Luzón
M.A.R.X, p. 59

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