La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Fuertebrazo
Diez aforismos nada propositivos
La izquierda posmoderna es la que cree que todo lo líquido se solidifica en el aire.
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La izquierda posmoderna llegó a lo posmoderno sin antes haber pasado por lo moderno.
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Si al intelectual posmoderno se le entendiera fácilmente, dejaría de ser considerado como un intelectual.
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Hay intelectuales “críticos” que son críticos sólo con el pueblo.
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De entre todos los falsos intelectuales, el tertuliano político es el más auténtico.
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Antes el intelectual era la conciencia crítica del pueblo; ahora el pueblo se está convirtiendo en la conciencia crítica del intelectual.
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La “economía del conocimiento” no se basaba en un conocimiento de la economía.
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Socialdemocracia actual: el fin no es nada y el movimiento no lo es todo.
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Vivimos dos dramas: el primero es que andamos buscando a líderes y tribunos; el segundo es que no los encontramos.
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El “europeísmo” no es otra cosa que el internacionalismo de los capitalistas europeos.
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29 /
11 /
2013