La principal conversión que los condicionamientos ecológicos proponen al pensamiento revolucionario consiste en abandonar la espera del Juicio Final, el utopismo, la escatología, deshacerse del milenarismo. Milenarismo es creer que la Revolución Social es la plenitud de los tiempos, un evento a partir del cual quedarán resueltas todas las tensiones entre las personas y entre éstas y la naturaleza, porque podrán obrar entonces sin obstáculo las leyes objetivas del ser, buenas en sí mismas, pero hasta ahora deformadas por la pecaminosidad de la sociedad injusta.
La gran transición. Rusia, 1985-2002
Crítica,
Barcelona,
2003,
Paco Fernández Buey
La gran transición es el libro más completo, documentado y sugerente que se ha publicado hasta ahora en castellano sobre los cambios ocurridos en Rusia desde la caída del muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Su autor, Rafael Poch de Feliu, que ha sido corresponsal de La Vanguardia en Moscú precisamente durante los años de esta transición (ahora es corresponsal en Pequín), aporta aquí informaciones, análisis y reflexiones que con toda seguridad serán de consulta obligada para toda persona que quiera conocer bien lo que ha sido aquella historia singular, sus causas y sus derivaciones más importantes.
Hace tres años, en Tres preguntas sobre Rusia, Poch de Feliu ofrecía explicaciones para entender por qué los resultados de la reforma capitalista en curso estaban siendo tan catastróficos, analizaba el papel de los nacionalismos en el hundimiento de la Unión Soviética y proponía un balance acerca de lo que en aquel mundo quedaba de lo que se llamó socialismo. Ahora, en La gran transición, amplía los interrogantes y aborda prácticamente todos los asuntos relevantes que han sido objeto de debate en Rusia durante los últimos veinte años: desde las causas del fracaso de los primeros proyectos de reforma económica hasta las guerras en Chechenia y desde el significado de la perestroika hasta los motivos de la desintegración de la federación de repúblicas soviéticas pasando por efectos de la catástrofe de Chernóbil y la valoración de lo que han representado personalidades como Gorbachov, Yeltsin y Putin.
En su análisis de la gran transición, Poch de Feliu se ha basado en documentos de primera mano, en memorias publicadas en Rusia durante estos últimos años, en testimonios recogidos por él mismo entre los protagonistas y en opiniones, conjeturas e investigaciones aparecidos en diarios y revistas rusos al hilo de los acontecimientos. Ha hecho su trabajo con muy pocas concesiones al discurso ideológico y con un talante fresco, crítico, distanciado y comparatista que diferencia su libro de la mayoría de las aportaciones recientes procedentes de la sovietología occidental reciclada y de la antigua disidencia resentida o finalmente reconvertida al orgullo gran ruso.
5 /
2003