La diferencia fundamental [de la cultura obrera] con la cultura de los intelectuales que tan odiosa me resultaba es el principio de modestia. El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto porque, se podría decir, reconoce que existe la muerte, como la reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muere. El intelectual es una especie de cretino grandilocuente que se empeña en no morirse, es un tipo que no se ha enterado que uno muere, e intenta ser célebre, hacerse un nombre, destacar… esas gilipolleces del intelectual que son el trasunto ideal de su pertenencia a la clase dominante.
Pere Brunet
Informe 70: Fondo Europeo de Defensa
Uso opaco de los fondos públicos
El primer programa de trabajo del Fondo Europeo de Defensa (FED) se puso en marcha en 2021. La convocatoria se publicó durante el último trimestre de ese año, y en enero de 2023 se publicó la lista de proyectos aprobados, con 60 proyectos de los 142 presentados. El presupuesto asignado a los mismos asciende a 1.166 millones de euros, de los cuales 322 millones corresponden a proyectos de investigación militar y 845 millones a proyectos de desarrollo militar. Las cinco principales empresas beneficiarias de esta primera convocatoria (Leonardo, Thales, Airbus, Saab e Indra) reciben más del 30% de la financiación y son al mismo tiempo las empresas que más presionaron para la creación del FED y que antes habían influido en las conclusiones del Grupo de Personalidades sobre Investigación y Defensa.
En este informe, el Centre Delàs d’Estudis per la Pau y la Red Europea Contra el Comercio de Armas (ENAAT) ponen en evidencia la opacidad de los proyectos beneficiados en la primera ronda de financiación del Fondo Europeo de Defensa. Para ello, analizan los problemas de transparencia durante la revisión intermedia de los proyectos del FED financiados en el marco de la convocatoria 2021 de la Comisión Europea (CE), con una muestra representativa de 6 proyectos. La investigación pone de manifiesto que los aspectos problemáticos ya detectados en las convocatorias iniciales PADR y EDIDP no han mejorado, siendo tan cuestionables y controvertidos como en su día, e incluso con tendencia a empeorar. Algunos de los problemas identificados son: falta de transparencia en la aplicación de las directrices éticas de la UE; falta de transparencia en el proceso de revisión de los proyectos; falta de transparencia en aspectos técnicos que pueden generar situaciones que resultan éticamente inaceptables y contrarias al derecho internacional; o falta de control en el uso de sistemas no tripulados que utilizan tecnologías de IA.
Lee y descarga el resumen ejecutivo en castellano y en inglés, y el informe completo en castellano y en inglés.
[Fuente: Centre Delàs d’Estudis per la Pau]
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