Manolo López

Mañana a las once en la plaza de la Cebada

Bomarzo, Madrid, 2009, 661 págs.

Unas interesantísimas e inacabadas memorias de este abogado laboralista, defensor de presos políticos y militante comunista. Manolo López describe la guerra en Madrid con los ojos de un niño; la difícil postguerra y la formación de su conciencia política ante la injusticia que veía a su alrededor. El autor partió del trabajo en la panadería de su padre, a la que volvería una y otra vez, juntándose con las modestas gentes de su barrio, para financiar sus estudios de derecho. Luego, estudiante en París, describe como pocos la vida de los exiliados y las interioridades de la política comunista. Por las páginas de su libro pasan destacadísimas personas de la historia antifranquista y comunista, descritas con objetividad, veracidad y un particular sentido del humor. La memoria atraviesa los años de la lucha en la clandestinidad; narra su detención y tortura, sus años en la cárcel, su actividad posterior como defensor de trabajadores y detenidos, los estrechos vínculos que le unieron a las comisiones obreras, y, finalmente, su distanciamiento, en la etapa de la transición, del PCE, de cuyo comité central había sido miembro, sin dejar por ello de ser comunista.

Se trata de un texto que apreciarán particularmente quienes hubieron de bregar con los principales problemas que surgen en las páginas comentadas. Un libro importantísimo para la reconstrucción de una etapa de nuestra historia que, lamentablemente, hizo necesaria la conversión en héroes de muchas personas que nunca creyeron serlo, como es el caso del autor. Un libro escrito con sencillez por alguien a quien le importa más el mundo social que su historia individual. [Juan-Ramón Capella]

 

* En relación a la reseña del libro de Gracia Trujillo Barbadillo, Deseo y resistencia. Treinta años de movilización lesbiana en el Estado español  (1977-2007), aparecida en el anterior número de mientrastanto.e, el responsable de la reseña, a instancias de la autora, desea rectificar la mención a ella misma, a Carmen Romero Bachiller y Beatriz Preciado como cofundadoras del LSD. [Nota de Redacción]



Juan-Ramón Capella

12/2009

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