Robert Fisk

La gran guerra por la civilización

Destino, Barcelona, 2005, 1512 págs.

Este voluminoso libro del reportero inglés Robert Fisk constituye una excelente obra sobre los conflictos armados que han asolado Oriente Próximo y Oriente Medio en los últimos treinta años. No es, por consiguiente, una narración escrita por un aficionado al estudio del mundo islámico cualquiera, sino por un periodista que ha cubierto sobre el terreno para diversos diarios británicos todos esos conflictos y que, además, posee un amplísimo conocimiento de la historia de ese mundo. El lector interesado encontrará en La guerra por la civilización un relato muy vivo sobre el conflicto palestino-israelí, sobre la resistencia afgana frente a la invasión soviética, sobre la guerra Irán-Irak, sobre la invasión iraquí de Kuwait y sus consecuencias y sobre las recientes guerras de agresión anglonorteamericanas de Afganistán e Irak, entre otros asuntos.

Es importante subrayar que el autor de La gran guerra por la civilización persigue con esta obra tres propósitos fundamentales. En primer lugar y por encima de todo, Fisk reivindica un modelo y una práctica de periodismo contrapuestos a los dominantes en los grandes medios de comunicación de masas actuales. Para Robert Fisk, el periodista merecedor de este nombre es un relator de hechos contemporáneos comprometido con el deber de informar a la ciudadanía con la mayor veracidad posible, no un propagandista de un partido, de un gobierno, de un país o de una “civilización”. En segundo lugar, el autor quiere poner de relieve la responsabilidad contraída por Occidente hacia los pueblos de Oriente Próximo y Oriente Medio a la vista del papel jugado por las grandes potencias occidentales en esta región, un papel manipulador, arrogante y despiadado. Y, en tercer lugar, la obra de este veterano profesional del periodismo puede ser entendida como una denuncia de la absurda visión de las guerras contemporáneas que los mass media parecen querer transmitirnos: un vistoso espectáculo televisivo en el cual los Estados Unidos y sus aliados defienden al mundo del “terrorismo internacional” o derriban regímenes totalitarios por razones desinteresadas o sin razón alguna, se limitan a liquidar “objetivos militares” bien perfilados y provocan unas pocas víctimas civiles no deseadas a pesar de todas las precauciones tomadas. La lectura del libro de Fisk nos proporciona frente a esta imagen de la guerra la siguiente lección primordial: las guerras de los últimos tiempos, al igual que sus antecesoras, son un conjunto de decisiones y acciones humanas cuya finalidad inmediata es infligir destrucción, sufrimiento, muerte.

Ramón Campderrich Bravo

7/2006

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