Agustín Moreno

Protesta y profesionalidad

El FMI dice que 2013 va a ser peor que 2012. Tampoco va a ser fácil en la educación. La situación general de paro y empobrecimiento de la población repercutirá en nuestro alumnado y en sus familias. La escuela no es ajena a lo que pasa en la sociedad. Son momentos de pesimismo, de desesperanza, de conflictos sociales que se trasladan al ámbito privado y al escolar. Se viven todo tipo de situaciones: familias que se van del país, desahucios, falta de recursos para libros, comedor o extraescolares.

Los recortes aplicados en educación suponen la desinversión de más de 6.000 millones de euros. Se pretende bajar del 4,9% del PIB al 3,9% y las consecuencias se notan gravemente. Recorte de profesorado y personal, aumento de ratios, supresión de becas de libros y comedor, no sustitución de las bajas, endurecimiento de las condiciones de trabajo: más jornada, menos salario y ningún reconocimiento por la Administración. Y sus efectos no son más destructores gracias al esfuerzo y coordinación de toda la comunidad educativa, empeñados en defender la escuela pública con la máxima calidad.

La ley Wert parte de la filosofía de que hemos estudiado por encima de nuestras posibilidades, agudizará los problemas por su apuesta descarada poruna educación segregadora, antidemocrática y confesional. Hay muchos actos de debate y denuncia. Pero ahora toca que los sindicatos y las AMPA, la Marea Verde, establezcan un calendario de movilización contundente por la retirada de la ley y por la dimisión del ministro. Hay que pararla o sentar las bases para derogarla con el cambio político. Si se pierde una conquista, se puede volver a ganar de nuevo. Hoy hay más conciencia de los derechos y más capacidad de lucha y de actuación.

Hay que evitar que nos contamine en exceso el pesimismo ambiental. Huir de situaciones y debates tóxicos que quitan energía y deprimen si nos descuidamos. Se trata de hacer compatible protesta y profesionalidad. Que sigamos luchando por algo justo. Mejoremos en el aula y cooperemos con los compañeros/as. Tenemos la calle, la libertad de cátedra y la obligación de crear complicidades. Siempre nos quedarán los alumnos y un oficio maravilloso.

 

[Fuente: Escuela, n.º 3.970]

1/2/2013

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