J. M. Coetzee

Desgracia

Trad. de M. Martínez Lage

Mondadori, Barcelona, 2000

Coetzee es un escritor algo irregular, aunque siempre interesante. Desgracia es, entre sus novelas, la que resulta más fácil de leer y —en la opinión modesta de este lector suyo— probablemente la mejor. Lo significativo de este gran escritor es que no hace de la literatura un fin en sí mismo. Estamos al otro lado de la literatura que se propone a sí misma como objeto estético. Aquí lo que cuenta es, en este mundo globalizado y barbarizado, la interrogación ética, la mutación de los significados sociales. Coetzee, a diferencia del ingenuo e integrado progresismo, se toma las cosas en serio. El lector descubrirá, tal vez con asombro, que la novela todavía puede ser no ya un medio de distracción sino un instrumento para el conocimiento de sí mismo y del mundo en que estamos insertos. Que la novela aún puede conmover.

Juan-Ramón Capella

1/2004

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